Todo en el texto
hace parte de un
grito de protesta
generado por una
inconformidad del
autor que ya no
aguantaba estar más
en el silencio. Una
lectura consciente
de la obra es ver
que lo presentado es
un planteamiento
social que busca en
su estructura de
ficción encontrar un
mecanismo para
llegar exitosamente
en forma de fábula
al lector
desesperado. La
estructura
simplificada del
modelo del Mortiño
sirve de ejemplo y
tiene como propósito
generar un germen de
solidaridad desde
abajo, desde la
sociedad misma. Un
ejemplo que busca un
acto performativo
exitoso en la
lectura, en cuanto a
su forma apelativa.
De la inconformidad
con el discurso
político renace un
bello cuadro de
esperanza, una
opción en medio de
una sociedad
fatigada por el
discurso
guerrerista.