De influencias en su obra, Carmen Cecilia dice que es evídente una u otra, pero que en su obra es claro que está en la psicología y la filosofía existencialista, más aun porque en ella habla de la pareja, de su signficado, de la realidad personal, del presente y el cotidiano. Y eso se palpa...







Perfil*

Carmen Cecilia nació en Cartagena, por casualidad, porque su padre, Rafael Suárez, ingeniero y amante de la literatura, llegó allá por asuntos de trabajo.

Muy pequeña llegó a Bogotá y la adolescencia la sorprendió obsesionada con la lectura, tanto que, le prohibieron mirar los libros, (quién sabe a quien se le ocurrió que leer hacía daño...) pero ella, obsesionada como estaba, se despertaba en las noches y viajaba a través de los libros de Salgari o de los cuentos de hadas, esos que tanto le cautivaron y que luego en el colegio, narraba a sus compañeras.

El tiempo siguió su sino y Carmen Cecilia ingresó a la universidad. Atrás habían quedado sus épocas de teatro con los vecinos del barrio, de ganar en el colegio concursos de poesía, de pintar en acuarela y óleo o de dibujar todo aquello que despertaba su sensibilidad. Obtuvo la maestría en Psicología Educativa en la Universidad Católica de Washington y su PH.D en Planeacón y Evaluación de Sistemas Educativos en Florida State University en Florida, USA, y título honorario en literatura del Taller de Escritores de la universidad de Iowa

Y así, el trabajo, la actividad profesional, sus devenires, le robaron el tiempo esencial hasta que en el 77, tuvo una crisis personal profunda. Entonces replanteó su vida y encontró mucho éxito a nivel de su carrera, de su círculo pero también descubrió un gran vacio: ese vacío de estar distante del arte. Y tomó decisiones. Vendió El Cinpe, ese colegio de preescolar que fundara y que durante ocho años hubiera comandado con acierto y que igualmente, hiciera que el Ministerio de Educación la llamara para asesorar el curriculum oficial de preescolar y que es el que se halla actualmente en vigencia.

Se decidió por los cuentos y abandonó la poesía pues siente que no es su género. La literatura, dice, es pensar y escribir y por ello empezó a escribir cuentos para mostrar, para publicar, se trataba entonces de un oficio serio. Sucede que en el cuento se siente plena, le agrada de este género su inmediatez, el desenvolvimiento rápido, la capacidad de síntesis, aunque aclara, "uno puede requerir mucho tiempo para un cuento corto". "Muchos -agrega- han hablado de que el cuento es el género que cobrará más fuerza en el futuro. Es que condensa muchas cosas y se dejan abiertas posibilidades al lector para que este continue, para que imagine cosas que no se narran", y no obstante, lee mucha novela. Lee a Onetti, Proust, Cortazar.., y otros.

De influencias en su obra, Carmen Cecilia dice que es evidente una u otra, pero que en su obra es claro que está en la psicología y la filosofía existencialista, más aun porque en ella habla de la pareja, de su significado, de la realidad personal, del presente y el cotidiano. Y eso se palpa...
*Tomado de: Esquina cultural de Esquina Popular Enero de 1990


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Serpiente Emplumada

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