Decepción
De
"La otra mitad de la vida"
A Pepe
González Concha In Memoriam
Fueron muchas
las tardes en las que él recorrió los pasillos de la
Catedral, buscando el momento del día y el sitio exacto,
en que la luz fuera más bella. Durante horas escuchó las
mejores melodías para escoger una que transmitiera
la
intensidad de su sentimiento. Luego seleccionó entre miles
la flor y el estuche que llevarían su ofrenda: el anillo
de compromiso.
Ese día,
ella no vio la rosa fresca de Castilla con su amarilla
palidez, ni el rayo de luz que los bañaba al penetrar por
los vitrales; ni sintió la suave textura del estuche
púrpura, ni escuchó a Bach en el antiguo órgano del coro.
Sólo dijo: !Qué diamante tan maravilloso!
Él
nunca se casó con ella